Reflexionaba acerca de una pregunta que hace tiempo me hizo una chica referente a la reacción inmediata que tenemos los hombres al terminar de hacer el amor. Desde su punto de vista, los hombres al terminar este acto, tendíamos a estar solos, pensar, descansar, hacer cualquier cosa pero en soledad lejos de la mujer; por el contrario, las mujeres tendían a estar cerca del hombre, esperando que este las besara, mirara, acaricia, abrazara y prácticamente todos lo verbos que terminaran en “ara”. Todo esto debido, según su punto de vista, a que la mujer es un ente más sentimental y emocional y el hombre por decirlo de una manera fácil, es todo lo contrario.Y pensando, divagando un poco en este tema, al final llegue a una conclusión igual de simple que esta chica, pero totalmente diferente. Creo que la reacción del hombre al terminar de hacer el amor, solo depende de esta última palabra: Amor. Creo que el hombre puede comportarse de las dos formas que describió la chica, pero esta reacción depende de lo que sentimos por esta mujer que es tu pareja en ese acto. Es decir, si un hombre ama a una mujer, el hacer el amor será un complemento de este amor que siente por ella y obviamente al terminar el mismo querrá besarla, acariciarla, llenarla de arrumacos y podrá verla a los ojos por horas. En cambio, si no es amor lo que siente por esta mujer, entonces podrá ser una mera atracción sexual, amistad, una combinación de ambas o simplemente el medio para el desfogue del deseo sexual. Por lo tanto, el hacer el amor no será un acto complementario del amor en si, sino un acto sexual donde se buscara satisfacer una necesidad sexual, de ahí que al terminar este, como toda necesidad satisfecha, el hombre busque un momento de soledad para disfrutar, reflexionar, descansar y disfrutar a plenitud lo vivido. Me viene a la mente una analogía de esta ultima reacción, aunque nunca he sido fumador, creo que seria el equivalente a cuando un fumador tiene una excelente comida y después de comer se sale al aire libre a descansar, fumar un cigarro y observar la inmensidad del cielo disfrutando la necesidad que acaba de saciar, su hambre.
Estos son los dos puntos de vista, tanto de la chica como el mío, aunque claro, la mejor opinión serán las suyas.
“Cuando río de placer, y me quedo solo suspirando formas de humo…”
Gustavo Ceratí – Claroscuro.

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